miércoles, 18 de julio de 2012

HASTA AHORA / Emmet Fox




   A veces se dice: "¿De qué sirven los tratamientos? Hasta ahora son pocos los resultados que mis tratamientos han producido." La respuesta a esto es que en muchos casos los tratamientos han producido resultados extraordinarios y dramáticos. "Han sometido reinos, producido virtud, obtenido promesas, detenido las fauces de leones, aplacado la violencia del fuego, desviado el filo de la espada, ha convertido la debilidad en fuerza, y puesto en retirada a los ejércitos del infierno."
    Si se objeta que un tratamiento o una semana de tratamientos no produce una demostración completa y final, y que (aparentemente) se hace necesario pasarse orando toda la vida, pues todo esto es verdad. Sí se requiere que nos pasemos orando toda nuestra vida. Pero se puede añadir que a medida que progresamos en la calidad de nuestras oraciones, éstas no serán una carga sino un gozo y un refresco —y, sea como fuere, no hay otra salida.
     También se dice —lo cual es perfectamente verdad— que en algunos casos los tratamientos producen resultados muy pobres; pero esto sólo quiere decir que el paciente o su sanador no han estado haciendo el tratamiento de la manera correcta (situación que habrá que remediar orando por guía); o que la dificultad está asentada muy profundamente en la conciencia y requiere más tratamiento del que se le ha dado.
El que no se puedan todavía percibir los resultados no quiere decir que no se ha hecho el trabajo. Pero sea como fuere, el remedio sigue siendo aún más tratamiento, porque sencillamente no hay otra manera de salir de los problemas.
     «El Señor será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia.» Salmo 9:9
"Reclama lo tuyo" de Emmet Fox. Serapis Bey Editores S.A.

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