martes, 15 de abril de 2014


La Eterna Corriente  de  la Vida


       A mis 19 años, mi hermana - de 21 - desencarnó. Esta ha sido para mí una de las experiencias más iluminadoras de esta encarnación. No fácil - ya nos dice el Amado El Morya que podemos elegir otros maestros (la experiencia y la Gracia) en lugar del sufrimiento - pero que mucho me ha enseñando sobre el Amor y la Eternidad de la Vida.
      Lo puso en palabras el hijo de una amiga mía que, con ocho años, vivió la despedida temporal de un ser querido cuando éste desencarnó, y le dijo a su madre: “en realidad esto no tiene que ver con la muerte, mamá, sino con el amor”.
    
     El día del entierro de mi hermana, mis padres - benditos sean eternamente por su respeto a nuestro libre albedrío, que tanto me ha ayudado a sintonizar con el desenvolvimiento de mi plan divino - permitieron a todos los hermanos decidir si asistíamos o no. Mi valiente y dulce hermana mayor fue, y ayudó según su capacidad del momento. Mi hermano pequeño y yo nos quedamos en casa, escuchando este disco: “Puente sobre aguas turbulentas”, de Simon y Garfunkel. Todos somos diferentes, y si no hay interferencias externas, la Vida es la Inteligencia que permite que cada cual ofrezca en cada situación lo mejor de su naturaleza y talentos desarrollados.

    Durante mucho tiempo albergué dudas con respecto a si mi decisión fue la correcta. Sabiendo lo que sé ahora, sobre la necesidad que tiene el individuo que desencarna de que se mantenga la paz y la armonía, y que no se le dificulte aún más el tránsito con nuestros apegos, vuelvo a bendecir a mis padres, y a Dios, pues mi hermano y yo, en aquellas horas, a pesar de todo, sostuvimos la paz, y llenamos la casa de armonía con música. Reivindico la importancia de no interferir con las decisiones de otros ni opinar sobre ellas, pues las personas a menudo hacemos cosas que ni nosotros mismos entendemos si son las correctas, y que encierran un sentido que en ese momento se nos escapa. Como explica el Amado Mahá Chohán “se puede, a través de los siglos de encarnaciones, seguir el rastro, por las experiencias del ser externo, al propósito divino de la encarnación.” O como Steve Jobs, en su famosa conferencia en la Universidad de Harvard, explica que comprobó en sus experiencias de vida: “los puntos se unen hacia atrás”.

      Es al mirar hacia atrás, con la expansión actual de nuestra conciencia, que podemos entender el sentido de muchas de nuestras decisiones y experiencias, y también saber que nunca estuvimos solos en las pruebas más duras, que el dulce Amor y Protección de Dios y Sus Divinos Mensajeros siempre están más cerca que nuestra propia respiración: son la VIDA.

     Amor, gratitud y bendiciones a la Vida, y a los Seres de Luz, siempre cerca como un Puente cuando nos toca volver a Casa atravesando las aguas turbulentas de nuestra propia creación humana.

                                                                              

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